sábado, 16 de agosto de 2008

DOMINGO 17 DE AGOSTO

Evangelio

Mateo 15, 21-28. En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: -«Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: -«Atiéndela, que viene detrás gritando.» Él les contestó: -«Sólo me han enviadlo a las ovejas descarriadas de Israel.» Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: -«Señor, socórreme.» Él le contestó: -«No está bien echar a los perros el pan de los hijos.» Pero ella repuso: -«Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.» Jesús le respondió: -«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.» En aquel momento quedó curada su hija. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.



Notas Pastorales:


La constancia del creyente



“Una mujer cananea… se puso a gritar: ten piedad de mí, Señor, hijo de David, mi hija está atormentada por un demonio”.

Aquella mujer pagana, decidió confiar en Jesucristo, y públicamente le suplica que le saque aquél demonio a su hija; pero Jesús, todavía no le responde. Los discípulos intervienen para decirle: “despídela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Ellos deseaban que Él le dijese algo, para acabar con aquel episodio, pero Él les dice: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

No obstante, aquella mujer insiste con decisión, se postra ante Él, y le suplica diciendo: “Señor, ayúdame”. Jesucristo reacciona de una forma aparentemente dura, al afirmar: “No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros”. Parece descalificarla, sin embargo, ella responde con todo respeto y humildad: “Cierto Señor, pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”.

Jesús, tan sólo quería probar su fe, y al ver su respuesta la premia: “Oh mujer, grande es tu fe. Que te suceda como quieres”, y añade el texto: “…desde aquel momento quedó sana su hija”.

Jesús, valora la fe de la persona, venga del paganismo o del monoteísmo; a quien de verdad crea, y viva conforme a esa fe, Él lo escucha, atiende y recibe. Precisamente, la oración constante y llena de fe, logró desde la misericordia de Cristo, aquel prodigio.

Los signos del Reino de Dios

Los signos que lleva a cabo Jesús, testimonian que el Padre le ha enviado, invitan a creer en Él, premian a los que le piden con fe, y fortalecen la fe. Estos milagros testimonian que Él es Hijo de Dios; no pretenden ser ocasión de escándalo, ni satisfacer la curiosidad de algunos.

Al liberar a algunos hombres de los males terrenos, como el hambre, la injusticia, las enfermedades y la muerte, Jesús no sólo realizaba signos mesiánicos; su deseo era abolir la esclavitud más grande del hombre: el pecado, que es el obstáculo y la causa de todas las desdichas humanas.

Procuremos pues, ser constantes en todo lo bueno, y especialmente seamos constantes en la fe y en la oración. Que así sea.

Monseñor Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto.



Santo Padre

Su biografía (II Parte). Tras ejercer como profesor de teología dogmática y fundamental en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising, prosiguió su actividad docente en Bona, de 1959 a 1963; en Muñiste, de 1963 a 1966; y en Tubinga, de 1966 a 1969. En este último año pasó a ser catedrático de dogmática e historia del dogma en la Universidad de Ratisbona, donde ocupó también el cargo de vicerrector de la Universidad.
De 1962 a 1965 hizo notables aportaciones al Concilio Vaticano II como “experto”; asistió como teólogo consultor del cardenal Joseph Frings, arzobispo de Colonia.

Su intensa actividad científica lo llevó a desempeñar importantes cargos al servicio de la Conferencia Episcopal Alemana y de la Comisión Teológica Internacional.
En 1972, juntamente con Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y otros grandes teólogos, fundó la revista de teología “Communio”.

El 25 de marzo de 1977, el Papa Pablo VI lo nombró arzobispo de Munich y Freising. El 28 de mayo recibió la Ordenación episcopal. Fue el primer sacerdote diocesano, después de 80 años, que asumió el gobierno pastoral de la gran archidiócesis bávara. Escogió como lema episcopal: “Colaborador. de la verdad” y él mismo lo explicó: “Por un lado, me parecía que expresaba la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. Aunque de diferentes modos, lo que estaba y seguía estando en juego era seguir la verdad, estar a su servicio. Y, por otro, escogí este lema porque en el mundo de hoy el tema de la verdad es acallado casi totalmente; pues se presenta como algo demasiado grande para el hombre y, sin embargo, si falta la verdad todo se desmorona”.
Pablo VI lo creó cardenal, con el título presbiteral de “Nuestra Señora de la Consolación en el Tiburtino”, en el consistorio del 27 de junio del mismo año.


Aparecida

“La Iglesia Católica: instancia de confianza y credibilidad”


V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Documento Aparecida. Primera Parte. Capítulo 2/ 2.2 Situación de nuestra Iglesia en esta hora histórica de desafíos. N° 98.


La Iglesia Católica en América Latina y El Caribe, a pesar de las deficiencias y ambigüedades de algunos de sus miembros, ha dado testimonio de Cristo, anunciado su Evangelio y brindado su servicio de caridad particularmente a los más pobres, en el esfuerzo por promover su dignidad, y también en el empeño de promoción humana en los campos de la salud, economía solidaria, educación, trabajo, acceso a la tierra, cultura, vivienda y asistencia, entre otros.

Con su voz, unida a la de otras instituciones nacionales y mundiales, ha ayudado a dar orientaciones prudentes y a promover la justicia, los derechos humanos y la reconciliación de los pueblos.

Esto ha permitido que la Iglesia sea reconocida socialmente en muchas ocasiones como una instancia de confianza y credibilidad. Su empeño a favor de los más pobres y su lucha por la dignidad de cada ser humano han ocasionado, en muchos casos, la persecución y aún la muerte de algunos de sus miembros, a los que consideramos testigos de la fe.

Queremos recordar el testimonio valiente de nuestros santos y santas, y de quienes, aun sin haber sido canonizados, han vivido con radicalidad el evangelio y han ofrendado su vida por Cristo, por la Iglesia y por su pueblo.



Concilio Plenario de Venezuela

Comunión y comunicación, desafíos para todos





Resumen del Documento Conciliar Nº 11 Instancias de Comunión. Desafío 3. Las zonas pastorales y los arciprestazgos, vicarías foráneas o decanatos/ Iglesias particulares.

  • Los obispos y presbíteros fortalecerán las zonas pastorales y los arciprestazgos, vicarías foráneas o decanatos, valorando la figura del vicario episcopal y del arcipreste, eligiéndolos de acuerdo a criterios de idoneidad y experiencia pastoral para cumplir con eficacia su función y su relación con los sacerdotes del mismo arciprestazgo; las instancias de coordinación pastoral de la diócesis preparen agentes arciprestales en las diferentes áreas de la pastoral con el fin de hacer más eficaz la pastoral de conjunto; los obispos favorezcan la formación de equipos sacerdotales que atiendan una o varias parroquias o servicios pastorales.
  • El obispo, primer enviado -genere- comunión en todos los ámbitos, sin excluir a nadie; y fortalezca la unión con su presbiterio, promoviendo en ellos la fraternidad sacramental, la espiritualidad nacida de la caridad pastoral y la formación permanente.
  • Cada Iglesia particular fomente el uso de medios de comunicación que garantice, de modo rápido, eficaz y veraz, la divulgación de información sobre el acontecer eclesial, tanto en el seno de la Iglesia como en el conjunto de la sociedad.
  • El obispo y sus vicarios promuevan y fortalezcan la dimensión pastoral de la curia diocesana y de los consejos: presbiteral, pastoral y de asuntos económicos, haciendo de ellos centros más eficaces de promoción pastoral, reconociendo el valor pastoral del servicio administrativo, elaborando planes y programas para lograr un crecimiento continuo.

Áreas Pastorales


¿Cada cuánto debemos comulgar?

«Un capitán de navío que comulgaba todos los días, también montaba en cólera ruidosa por su carácter. Un oficial le dijo: “Hay algo que no entiendo, mi capitán, usted es piadoso, comulga todos los días, y sin embargo, le suele dominar la cólera”. Y el capitán le contestó: “Muchacho, si no comulgara todos los días, ya hace tiempo que los hubiera arrojado a todos por la borda”»


La Eucaristía es centro de la vida de la Iglesia, su columna vertebral, la presencia real de Jesucristo entre nosotros. Es el gran tesoro de la Iglesia y de cada uno de los cristianos.


Si todos los miembros de la Iglesia nos alimentamos frecuentemente del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, estaremos unidos íntimamente a Él y nos fortaleceremos, fortaleciendo así a toda la Iglesia. “Si el sarmiento permanece unido a la vid, dará mucho fruto y su fruto permanecerá”.

San Francisco de Sales, en su Introducción a la vida devota nos habla de la comunión frecuente: “Si les preguntan por qué comulgan tan a menudo, respondan que es para aprender a amar a Dios, para limpiarse de las propias imperfecciones, librarse de sus miserias y consolarse en sus quebrantos… Creedme, si las liebres en las montañas se vuelven blancas en invierno de tanto ver la nieve, así ustedes también, de adorar y comer la misma hermosura, bondad y pureza en este divino Sacramento, llegarán a ser hermosura, bondad y pureza”.

La comunión espiritual.

Cuando no sea posible por una u otra razón recibir a Cristo en forma sacramental, o en cualquier momento en que uno desee ardientemente recibir a Jesús, se le puede recibir espiritualmente, haciendo una oración con fervor: “Creo Señor mío que éstas realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma; pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si te hubiese recibido, me abrazo y me uno todo a Ti; Oh Señor, no permitas que me separe de Ti”.


Lic. Vanessa González C.



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